Nací en un mundo de voces ligeras,
donde todos sabían seguir las maneras.
Yo llegué sin mapa, sin traducción,
con un universo latiendo en el corazón.
Hablan un idioma que nunca aprendí,
sonríen, se entienden... ¿y qué hay de mí?
Descifro sus gestos como un extranjero,
perdido en un puerto sin ver el sendero.
Mientras ellos bailan al mismo compás,
yo cuento los pasos, no puedo ir más.
El ruido me rompe, la luz me devora,
y el tiempo se estira, me atrapa, me ahoga.
Desde el primer día pulsé "comenzar",
pero alguien olvidó la opción de bajar.
Este videojuego llamado vivir
vino en modo difícil para mí.
Siempre perdida, buscando la entrada,
con miedo en el pecho y el alma cansada.
Aterrada del mundo, de cada mirada,
de no comprender una risa ensayada.
¿Por qué lo que dicen jamás es completo?
¿Por qué cada frase es un viejo secreto?
Si hablan en claves que no sé leer,
¿cómo esperan luego que logre entender?
Me dicen: "Relájate, todo irá bien",
sin ver la tormenta que cargo también.
No saben que un gesto, un cambio, un sonido,
puede hacer pedazos mi frágil equilibrio.
He aprendido a actuar para no incomodar,
a copiar sonrisas, a no preguntar.
Construí una máscara sobre el dolor,
tan bien decorada que engaña al color.
Pero al caer la noche, sin público alrededor,
se agrieta el disfraz y habla el temor.
Porque nadie ha visto la guerra callada
que libra mi mente cuando está agotada.
No soy un error ni un rompecabezas,
solo miro el mundo desde otras piezas.
Y aunque este idioma jamás comprendí,
también merecía que hablaran de mí.
Si un día me pierdo en mi inmensidad,
no confundas silencio con frialdad.
Es solo que vivo buscando la puerta
de un mundo que nunca encontró mi respuesta.
Y aun si este juego no deja guardar,
seguiré intentando volver a empezar.
Con el miedo conmigo, sin dejar de existir,
aprendiendo, a mi modo, el difícil arte de vivir.
Para la chica que pasó años preguntándose qué había de malo en ella: Nunca hubo nada malo contigo. Solo eras neurodivergente en un mundo que nunca te enseñó que también existían personas como tú.
No hay comentarios:
Publicar un comentario