A los libros que me han salvado
En un mundo extraño, de voces vacías,
donde a veces no entiendo ni el alma que mira,
llegaron ustedes, páginas abiertas,
con tinta de estrellas y deseos.
No sé de la gente, su lógica escapa,
me pierdo en sus gestos, su prisa, su mapa.
Pero ahí están ustedes, calmos, sinceros,
susurrando verdades en silencios enteros.
Cada hoja es refugio, cada historia, un hogar,
un faro encendido cuando no quiero hablar.
Me enseñaron del mundo con otros colores,
me curaron con letras, me cantaron amores.
Fueron familia, fueron luna, fueron sol en mi pecho,
fueron puentes tendidos sobre mi propio despecho.
Y cuando el ruido afuera quiso romper mi latido,
ustedes, mis libros, se quedaron conmigo.
Gracias por enseñarme que hay mundos posibles,
que hay héroes y dudas, que hay sueños visibles.
Gracias por ser abrigo en mi invierno callado,
por no juzgar nunca, por haberme escuchado.
Los amo, papel vivo, susurro que abriga,
compañía constante, consuelo que no se obliga.
Porque entre tantas cosas que no puedo entender,
ustedes me enseñaron que también puedo creer.
Para la chica que nunca pudo encajar pero encontró amor, compañía y tesoro en los libros...